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¡Duelo sin despedida, la lección más dura del coronavirus!



Isis RomeroPor. Lic. Issis Romero
Psicóloga clínica, sexóloga, 
terapeuta de pareja y familia.

Si ya es difícil y sumamente dolorosa la despedida de un ser amado, enfrentarse a una pérdida bajo las circunstancias sanitarias actuales lo agrava aún más.

El dolor de las familias y amigos se vuelve más intenso debido a la imposibilidad de realizar actos fúnebres, los tradicionales velatorios que permiten al doliente aceptar la perdida y comenzar la elaboración de su duelo bajo la contención de familiares y amigos, estos rituales tienen el objetivo de darle ese último adiós al ser amado, ofrecerle una especie de homenaje y empezar el proceso de aceptación de los dolientes bajo el soporte emocional de allegados, en estos momentos es cuando valoramos y anhelamos con más ahínco los besos, los abrazos prolongados que surten un efecto terapéutico en quien los recibe, la escucha activa de quienes nos rodean, esa que en estos momentos no está permitida y que genera una profunda sensación de soledad y vacío.

No podemos negar que con esta experiencia todos hemos perdido algo, de la noche a la mañana perdimos nuestra rutina, nuestra forma de trabajar, de relacionarnos con las personas y ahora, el más duro de todos los cambios es dejar ir repentinamente a ese ser amado sin previo aviso, sin despedidas, sin siquiera poder verlo esa última vez, tal situación puede generar un bloqueo del duelo y hacer más extenso el proceso de dolor, derivando así diversas alteraciones emocionales como depresión, ataques de ansiedad y miedo, ideación suicida en la población por el mal manejo de emociones, todo esto puede generar un desierto emocional, esa sensación de desolación interna, ya que ahora nos toca aprender a hacer un duelo en soledad.

¿Quién nos preparó para tan dura situación? ¿Cómo lo estamos afrontando? Tomando en consideración que NO existe en el país asistencia psicológica gratuita al servicio de la población, que le permita una válvula de escape al doliente para no ser víctima del duelo patológico en donde se bloquea el proceso normal de las etapas del duelo que nos permita aceptar la realidad, gestionar las emociones y superar el dolor, recordando que este último cuando es compartido es menor, nos hace sentirnos arropados emocionalmente y nos facilita el camino en el afán de recuperarnos del impacto tan negativo por las circunstancias de la perdida.

Como una medida alterna debemos encontrar nuevas formas de elaborar el dolor y cumplir al mismo tiempo con las normas de aislamiento obligatorio, eso implica no tener cercanía física con las personas pero si cercanía emocional, no aislarnos emocionalmente es la clave, reconocer que es normal y muy necesario llorar, sentir enojo, rabia, querer desahogarse y tener momentos de soledad para hacerlo, pero puedes implementar nuevos rituales que te ofrezcan el alivio de una despedida simbólica con ese ser amado, puedes escribir una carta, utilizar una foto para expresar tus palabras e intentar despedirte, liberarte de la culpa si es que la estas experimentando, hacer una novena virtual con los servicios que ofrecen las diversas iglesias, recuerda que todo esto lleva tiempo, es un proceso, que varía de acuerdo a las capacidades de afrontamiento de cada persona y de sus circunstancias particulares, no existe una píldora mágica que alivie tu dolor, eso solo el tiempo y la contención que recibas te ayudara a encontrar nuevamente la calma y la paz que necesitas, si a pesar de todo esto no logras recuperar tu estabilidad emocional, será necesario que busques ayuda profesional para recuperar tu salud mental.

Lamentablemente el ser humano solo aprende en momentos de dolor, cuando sentimos que nos cala el alma, es cuando recordamos nuestra vulnerabilidad humana y el paso tan breve por esta vida, todo esto nos debe hacer reflexionar en, ¿cómo estamos viviendo? ¿Cómo y que tanto estamos amando? Nunca es tarde para empezar a hacer mejor las cosas, el coronavirus nos está obligando a partir del dolor a valorar lo que dábamos por sentado y a recordar que el propósito de la existencia misma es el amor.

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